Activistas colocaron una fotografía del Príncipe Andrés en el Museo del Louvre como forma de protesta por su presunta relación con el financiero Jeffrey Epstein, en un acto que generó atención internacional y reavivó la controversia en torno a la familia real británica.
La imagen fue exhibida durante algunos minutos antes de ser retirada por el personal del museo. La acción fue atribuida al colectivo británico “Everyone Hates Elon”, que difundió el acto en redes sociales.
Protesta simbólica en el Louvre
La fotografía mostraba al expríncipe británico tras salir de una comisaría luego de permanecer cerca de 11 horas detenido para ser interrogado por autoridades. Debajo de la imagen, los activistas colocaron un cartel con la frase “ahora suda, 2026”.
La protesta buscó ridiculizar y denunciar públicamente al hermano del rey Carlos III, en medio de cuestionamientos sobre su conducta y presuntos vínculos con Epstein.
El colectivo responsable aseguró que la acción pretendía visibilizar lo que consideran falta de rendición de cuentas por parte de figuras públicas vinculadas a escándalos internacionales.
Detención e investigación del expríncipe
El expríncipe fue detenido el pasado jueves en una residencia de Sandringham, en Norfolk, Inglaterra, bajo sospecha de mala conducta en un cargo público. La detención fue ordenada por la Policía del Valle del Támesis como parte de una investigación en curso.
Las autoridades indagan una denuncia que señala que el exduque de York habría compartido documentos sensibles del gobierno británico con Epstein cuando se desempeñaba como representante especial de Comercio durante la primera década de los años 2000.
Tras el interrogatorio, el exmiembro de la familia real fue puesto en libertad mientras continúan las investigaciones.
Escándalo que reaviva la polémica sobre la familia real británica
El caso ha reactivado el debate público sobre la conducta de figuras de alto perfil y la responsabilidad institucional de la monarquía británica frente a señalamientos de esta naturaleza.
La protesta en el Louvre refleja el impacto internacional del caso y evidencia cómo los cuestionamientos al expríncipe continúan generando reacciones sociales y políticas fuera del Reino Unido.
Autoridades del museo parisino no emitieron comentarios adicionales sobre el incidente, mientras que el acto fue retirado poco después de su instalación.







