La inflación en México aceleró durante la primera quincena de febrero, superando las previsiones del mercado y generando nuevas presiones sobre la política monetaria del Banco de México. De acuerdo con datos del Inegi, la inflación anual alcanzó 3.92%, impulsada principalmente por el aumento en alimentos, bebidas y servicios básicos.
Analistas señalaron que el repunte inflacionario se explica por factores internos, como el encarecimiento de productos agropecuarios, así como por presiones externas vinculadas a la volatilidad internacional y el tipo de cambio. La inflación subyacente, que excluye productos de alta volatilidad, también mostró una tendencia al alza.
Este comportamiento complica el panorama para el banco central, que ha mantenido una postura cautelosa respecto a posibles recortes en la tasa de interés. Especialistas advierten que una inflación persistentemente elevada podría afectar el poder adquisitivo de los hogares y frenar el crecimiento económico en los próximos meses.







