Con el objetivo de preservar el patrimonio cultural del Centro Histórico, autoridades aplicaron una capa de pintura de sacrificio en monumentos emblemáticos de la ciudad de Puebla. Esta medida preventiva busca proteger superficies históricas ante posibles pintas o daños, facilitando su limpieza sin afectar la estructura original de los inmuebles.
Entre los inmuebles intervenidos se encuentran el Palacio Municipal, la Fuente de San Miguel y la Catedral de Puebla, considerados símbolos arquitectónicos y turísticos de la capital poblana.
La pintura de sacrificio es un recubrimiento especializado que crea una barrera protectora temporal, permitiendo retirar grafitis o suciedad sin dañar la cantera ni los materiales originales. Con estas acciones, se refuerzan las estrategias para conservar el valor histórico y cultural del primer cuadro de la ciudad, especialmente en temporadas de alta afluencia y manifestaciones públicas.






