Un eclipse lunar total captó la atención mundial durante la madrugada, cuando la Tierra se alineó entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite natural y generando el característico tono rojizo conocido como “Luna de sangre”.
El fenómeno fue visible en amplias regiones de América y Europa, donde miles de personas siguieron el evento tanto a simple vista como mediante telescopios y transmisiones en vivo de observatorios científicos. La coloración rojiza se produce porque la atmósfera terrestre filtra la luz solar, dejando pasar principalmente tonos rojos hacia la superficie lunar.
Además del espectáculo visual, el eclipse permitió a científicos recopilar datos sobre la atmósfera terrestre y la superficie lunar. Este tipo de eventos refuerza el interés público por la astronomía y demuestra cómo los fenómenos celestes continúan generando asombro a escala global.







