El conflicto en Oriente Próximo ha entrado en una fase de mayor intensidad luego de nuevos ataques militares contra objetivos estratégicos en Irán y el sur del Líbano, lo que eleva el riesgo de una escalada regional.
Las operaciones militares han provocado cientos de víctimas y han obligado a miles de personas a desplazarse en zonas afectadas. Paralelamente, varios países del Golfo han reforzado sus sistemas de defensa ante el lanzamiento de misiles y drones desde territorio iraní.
Analistas internacionales advierten que la ampliación del conflicto podría tener efectos globales, desde el aumento en los precios de la energía hasta una mayor tensión geopolítica entre potencias.







