El gobierno de México alcanzó un acuerdo con la mayoría de los empresarios gasolineros del país para mantener un precio máximo de 24 pesos por litro en la gasolina regular, una medida que busca proteger a los consumidores frente al aumento internacional del petróleo.
La decisión se produce en un contexto de fuerte volatilidad en los mercados energéticos internacionales, provocado principalmente por tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la interrupción de rutas estratégicas para el transporte de petróleo.
De acuerdo con las autoridades, el acuerdo tiene una duración inicial de seis meses y cuenta con el respaldo de aproximadamente el 96 % de los distribuidores de combustible del país, lo que permitiría mantener cierta estabilidad en el mercado interno.
El aumento de los precios del petróleo ha generado preocupación entre los gobiernos de distintos países debido a su impacto en la inflación y en los costos de transporte. En México, el combustible es un factor clave para el precio de alimentos, transporte y servicios, por lo que cualquier incremento puede afectar directamente el poder adquisitivo de las familias.
El gobierno también analiza posibles medidas fiscales, como ajustes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), con el objetivo de evitar que el aumento internacional del crudo se traslade completamente a los consumidores.
Sin embargo, algunos especialistas advierten que este tipo de acuerdos podría generar presiones financieras para empresas del sector energético, especialmente si los precios internacionales continúan aumentando.







