El conflicto armado en Irán ha comenzado a tener consecuencias directas para la población civil, que enfrenta escasez de productos básicos y un creciente clima de incertidumbre.
En varias ciudades del país se han registrado largas filas en supermercados y estaciones de combustible, mientras los ciudadanos intentan abastecerse ante el temor de que la situación empeore.
La incertidumbre también ha provocado un aumento en el precio de alimentos y productos esenciales, lo que complica aún más la situación económica de muchas familias.
Organizaciones humanitarias han advertido que si el conflicto se prolonga, el país podría enfrentar una crisis humanitaria más profunda.
Además de los daños materiales provocados por los ataques militares, la población civil también enfrenta un fuerte impacto psicológico debido al temor constante.
Expertos señalan que los conflictos armados suelen afectar principalmente a la población civil, que se ve atrapada entre las tensiones políticas y militares.
La comunidad internacional ha llamado a buscar soluciones diplomáticas para evitar una mayor escalada del conflicto.







