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domingo 9 agosto, 2026
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México busca rearmar su relación siderúrgica con Estados Unidos y quitar el muro arancelario

La industria del acero intenta recuperar terreno en medio de tarifas más duras, sobrecapacidad global y revisión próxima del T MEC

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México está intentando recomponer una de las relaciones comerciales más delicadas del momento, la del acero con Estados Unidos. El objetivo es claro, recuperar una relación sin aranceles y contener el daño que han causado las tarifas impuestas por Washington sobre el sector siderúrgico mexicano.

La presión no es menor. En marzo del año pasado se aplicó un arancel de 25% al acero extranjero, incluidos los productos mexicanos, y después la tarifa fue elevada a 50 %. Ese endurecimiento ya dejó huella en el comercio bilateral, con una caída de 53% en las exportaciones mexicanas de acero, según cifras del sector citadas en la discusión actual.

El gobierno mexicano está tratando de abrir dos pistas al mismo tiempo. Por un lado, mantiene conversaciones oficiales con autoridades comerciales estadounidenses. Por otro, busca reconstruir puentes con el sector privado del acero en América del Norte, retomando mecanismos de coordinación que en el pasado servían para dar transparencia y confianza a la relación regional.

Hay además un componente técnico importante. México pretende apoyarse en la OCDE para desarrollar una metodología que permita medir mejor el contenido regional y nacional de las mercancías. Esa discusión no es burocrática ni decorativa. Está ligada al combate contra triangulación, comercio desleal y entrada indirecta de acero asiático al mercado norteamericano.

El contexto global empeora la dificultad. La sobrecapacidad productiva de acero en el mundo subió a 640 millones de toneladas métricas en 2025, y el exceso de producción china ha intensificado la presión sobre mercados internacionales. Eso significa que México no pelea solo contra un arancel, sino contra una distorsión global que altera precios, origen y flujos comerciales.

Lo que ocurra con este frente será relevante más allá del acero. La negociación llega en vísperas de la revisión del T MEC en julio y puede convertirse en una prueba de la capacidad mexicana para defender sectores estratégicos en una etapa de mayor fricción comercial. Si no se corrige el muro tarifario, el golpe no será únicamente para una industria, sino para la lógica de integración regional que México ha defendido durante años.

SourceEspecial

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