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jueves 13 agosto, 2026
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¿La equidad forzada es injusta?

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En los últimos años, se han aprobado una serie de leyes que garantizan (y forzan) la representación de las mujeres en espacios públicos y privados. Los partidos tienen que tener cierto número de candidatas, las empresas cierto número de empleadas en cada área, al mismo tiempo que las mujeres comienzan a formar parte de cámaras, mesas directivas y son dueñas de empresas, participando en espacios que habían sido (durante casi toda la historia de la humanidad) exclusivamente masculinos. 

Al mismo tiempo que las mujeres logran poco a poco, y después de mucha lucha, ser parte de espacios previamente prohibidos para ellas, se abre el infame debate de “no están suficientemente preparadas”, “Los puestos públicos y privados deberían de ser para la persona mejor preparada, no solo para una mujer por el simple hecho de ser mujer” y la pregunta ronda en las mentes de todos ¿la equidad forzada es injusta? 

Para encontrar la respuesta, debemos de ir al origen de la pregunta: ¿Por qué fue necesario forzar la inclusión de las mujeres en primer lugar? Recordemos que en el pasado, un pasado no muy lejano, las mujeres no podían votar, participar en la política, estudiar, tener una carrera corporativa, acceso al crédito bancario y una larga lista de derechos que el feminismo ha logrado ganar para las mujeres. Pero en cada paso, siempre se ha cuestionado la capacidad de las mujeres, ya sea su capacidad intelectual cuando se buscó la inclusión en la educación superior, su capacidad física cuando se buscó la inclusión en los deportes, su capacidad laboral cuando se buscó la inclusión en el mucho corporativo y profesional… en 1984 en Nueva York se publicó el artículo “Algunas razones por las cuales nos oponemos a que las mujeres voten” nos da una idea de la amplia lista de por qué las mujeres no deberíamos votar:

 

  • Porque el 90% de las mujeres no lo desean o no les importa.

  • Porque significa competencia entre mujeres y hombres en lugar de cooperación.

  • Porque el 80% de las mujeres con derecho a votar están casadas y solo duplicarían o anularían el voto de sus maridos.

  • Porque no puede aportar beneficios proporcionales al gasto adicional que implica.

  • Porque en algunos estados, más mujeres votantes que hombres pondrían al gobierno bajo el dominio femenino.

  • Porque creemos en la esfera para la cual las mujeres están mejor preparadas: el hogar.

  • Porque creemos que la política es degradante y que las mujeres deben ser protegidas de sus efectos desmoralizantes.

  • Porque el voto no hará a las mujeres más inteligentes, más virtuosas ni más eficientes.

  • Porque el voto no purificará la política.

  • Porque el voto no hará a las mujeres mejores esposas o madres.

  • Porque las mujeres ya poseen el mayor poder: el poder de la influencia.

  • Porque las mujeres no necesitan el voto para asegurar la igualdad de derechos.

  • Porque otorgar el sufragio a las mujeres tenderá a alterar el orden social.

  • Porque aumentará las diferencias ya existentes entre hombres y mujeres.

  • Porque introducirá discordia en el hogar.

  • Porque hará a las mujeres más masculinas y menos femeninas.

  • Porque las mujeres no tienen la fuerza física para hacer cumplir las leyes que puedan ayudar a crear.

  • Porque las involucrará en los horrores de la vida política.

  • Porque no mejorará la condición de las mujeres trabajadoras.

  • Porque las mujeres ya están representadas por sus padres, esposos, hermanos e hijos.

  • Porque es contrario a las tradiciones de nuestro país.

 

Actualmente en México hay un debate similar con la equidad forzada y la inclusión de las mujeres en la política. Desde que se aprobaron las leyes de equidad de género, los partidos políticos se han visto obligados a postular mujeres como candidatas a puestos públicos, en consecuencia hemos visto un enorme auge en la participación femenina, diputadas, senadoras, presidentas municipales, gobernadoras y ahora la primera presidenta de México. Pero las conversaciones alrededor de las capacidades de las mujeres para gobernar, legislar y liderear este país siguen igual de vigentes que en 1894, se cuestiona la capacidad intelectual de una mujer solo por el hecho de ser mujer. El sesgo de género es tan real que hasta se ve plasmado en los modelos de inteligencia artificial y es algo innegable a la abrumadora evidencia.

 

Así que la respuesta a la pregunta ¿la equidad forzada es injusta? En mi opinión personal es SÍ, si es injusta, pero desafortunadamente es necesaria. Mientras nosotros como sociedad no tengamos la capacidad de evaluar una persona solamente por sus habilidades y preparación para el puesto que se está candidateando, mientras sigamos juzgando a las mujeres como menos capaces sin evaluar sus capacidades sin sesgo de género, la inclusión forzada seguirá siendo necesaria. De verdad deseo que logremos construir una sociedad en donde la equidad forzada no sea necesaria, en dónde el mejor o la mejor candidata obtenga el puesto público o privado para el cual compite y en dónde el hecho de ser mujer no sea un factor en la ecuación. Deseo que cada puesto sea elegido por una competencia justa y libre de discriminación y que quien gane sea la persona mejor preparada.

SourceEspecial

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