En un ambiente de profundo recogimiento, fe y tradición, alrededor de 195 mil personas participaron este 3 de abril de 2026 en la Procesión de Viernes Santo, consolidada como una de las manifestaciones religiosas más importantes no solo del estado, sino de todo el país.
Miles de personas asisten este Viernes Santo 3 de abril a la Procesión de Semana Santa en Puebla 🙏🏻✝️
En su edición número 34, se consolida como una de las más importantes de Latinoamérica ⛪✨ pic.twitter.com/gpyoxy2dUu
— Puebla Global (@pueblaglobal_) April 3, 2026
Desde tempranas horas, miles de fieles comenzaron a concentrarse en el Centro Histórico de Puebla —fundada en 1532 como la “Ciudad de los Ángeles”— para ser parte de esta tradición que combina devoción, historia y cultura. Familias enteras, turistas nacionales e internacionales, así como integrantes de distintas cofradías, se sumaron a un recorrido que convirtió las calles en un espacio de oración colectiva.
La procesión fue encabezada por el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, quien acompañó a los contingentes religiosos a lo largo del trayecto que tuvo como punto de salida y llegada la Catedral poblana. Durante varias horas, los asistentes siguieron en silencio y con respeto el paso de las imágenes sagradas, muchas de ellas consideradas emblemáticas para la identidad religiosa de la entidad.
✝️ El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, encabeza la tradicional Procesión de Viernes Santo desde la Catedral de Puebla #viernesSanto pic.twitter.com/CrFFlSOhuq
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Entre las figuras que participaron destacan la Virgen Dolorosa del Carmen, Nuestra Señora de la Soledad, Jesús de las Tres Caídas, el Señor Jesús de la Misericordia, el Cristo de la Expiración, así como el Santo Niño Doctor de Tepeaca, uno de los más venerados por los poblanos. También se sumaron imágenes como Jesús Nazareno y el Señor de las Maravillas, que se integraron al recorrido en distintos puntos del trayecto.
El inicio de la procesión se registró alrededor del mediodía; sin embargo, debido a la gran cantidad de asistentes, el recorrido se extendió más allá del tiempo previsto, superando las tres horas y generando una importante movilidad en el primer cuadro de la ciudad.
Durante el desarrollo del evento, el obispo auxiliar, Francisco Javier Martínez Castillo, ofreció reflexiones sobre el significado del Viernes Santo, subrayando que esta fecha no es únicamente una conmemoración histórica, sino un momento para comprender el sentido profundo del sacrificio y el amor. “Hoy nuestras calles se vuelven templo y camino sagrado”, expresó durante una de las meditaciones.
Asimismo, destacó que el mensaje central del Viernes Santo radica en el perdón y la reconciliación, recordando las palabras de Jesucristo en la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, como una invitación a la construcción de una sociedad más solidaria y humana.
La Procesión de Viernes Santo en Puebla tiene sus raíces en la época virreinal; no obstante, fue suspendida durante el siglo XIX en medio de conflictos entre el Estado y la Iglesia. Fue hasta 1992 cuando se retomó formalmente gracias al impulso de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, coincidiendo con el restablecimiento de relaciones entre ambas instituciones en México.
A lo largo de los años, este evento ha crecido de manera significativa hasta convertirse en uno de los principales atractivos de turismo religioso en el país, atrayendo a miles de visitantes cada año.
Al finalizar el recorrido, ya entrada la tarde, las imágenes se congregaron en el atrio de la Catedral, donde el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa agradeció la participación de los fieles, así como el trabajo de las cofradías, voluntarios y autoridades que hicieron posible el desarrollo de la procesión.
En su mensaje final, destacó el ambiente de “fervor y piedad” vivido durante la jornada, al tiempo que impartió la bendición a los asistentes. Posteriormente, cada imagen regresó a su templo de origen, cerrando así una de las celebraciones más significativas de la Semana Santa.
La jornada concluyó en un clima de tranquilidad y reflexión, dejando entre los asistentes un mensaje de fe, esperanza y comunidad, en una tradición que año con año reafirma la identidad cultural y espiritual de Puebla.







