La creación de empleo formal en México empezó 2026 con un paso más lento de lo esperado. Al cierre de marzo, el IMSS reportó 207604 puestos acumulados en el año, cifra 8.4% menor a la del mismo periodo de 2025.
Aunque marzo cerró con avance mensual, el balance trimestral quedó por debajo no solo del año pasado, sino también lejos de registros más fuertes como los de 2023 y 2017. Eso confirma que la economía sigue generando trabajo, pero con menor intensidad y con menos margen para absorber nueva mano de obra.
Uno de los puntos más llamativos es que la desaceleración ocurre incluso con la incorporación de personas trabajadoras de plataformas digitales al régimen obligatorio. Ese segmento mostró un comportamiento irregular durante el trimestre y no logró compensar la debilidad del resto del mercado.
La parte más frágil del reporte está en los sectores que se contrajeron. Agro, manufactura, construcción y actividad extractiva registraron tasas anuales negativas, lo que sugiere que la pérdida de dinamismo no está concentrada en una sola rama, sino repartida en varias áreas sensibles para la actividad nacional.
También hubo disparidades regionales importantes. Quince estados mostraron crecimiento anual negativo, con caídas más severas en Guerrero, Campeche, Coahuila, Tamaulipas y Sinaloa, lo que deja claro que la debilidad del empleo no es un fenómeno aislado de una sola zona del país.
La lectura de fondo es incómoda pero necesaria. México no está ante un desplome general del empleo formal, pero sí frente a un arranque de año más débil, menos parejo y con focos rojos sectoriales y regionales que pueden complicar el resto de 2026 si la inversión y la actividad productiva no recuperan fuerza.







