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martes 6 octubre, 2026
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México cierra filas con empresarios ante nueva fase del T MEC

La visita del representante comercial de Estados Unidos acelera la coordinación entre gobierno e iniciativa privada en un momento clave para la relación trilateral

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México entró en una nueva fase de preparación comercial con Estados Unidos al organizar un frente común con empresarios antes de la visita del representante comercial estadounidense, Jamieson Greer. El movimiento no es menor. Llega en un momento en que la revisión del T MEC empieza a ganar peso político y económico, y donde cualquier diferencia interna puede debilitar la posición negociadora del país.

La decisión de coordinar al gobierno con la iniciativa privada refleja una lectura práctica del momento. En vez de enfrentar la siguiente ronda de conversaciones con mensajes dispersos, la estrategia apunta a construir una postura compartida sobre prioridades, riesgos y márgenes de negociación. Esa coordinación es especialmente importante cuando el comercio bilateral sigue siendo uno de los pilares más sensibles de la economía mexicana.

También hay una razón de fondo para esta reacción. La relación comercial entre México y Estados Unidos ya no se mueve solo por la lógica de exportar más, sino por discusiones más amplias sobre reglas de origen, relocalización, cadenas de suministro y seguridad económica. En ese contexto, cada reunión técnica puede tener implicaciones de largo plazo para sectores manufactureros, automotrices y agroindustriales.

La visita de Greer, además, funciona como una señal política de que el diálogo entra en una etapa más concreta. Cuando el contacto se eleva a ese nivel, lo que está en juego no es únicamente revisar cláusulas, sino medir hasta dónde puede sostenerse una relación comercial ordenada bajo nuevas presiones geopolíticas y electorales. México lo sabe y por eso busca llegar con mayor cohesión interna.

Para el sector privado, este momento también implica una oportunidad y un riesgo. Por un lado, puede influir más directamente en la defensa de intereses productivos. Por otro, queda expuesto a un entorno donde la negociación comercial ya no depende solo de eficiencia económica, sino también de prioridades políticas en Washington y de la capacidad mexicana para responder con rapidez.

La señal final es clara. México quiere enfrentar la siguiente etapa del T MEC con menos improvisación y más coordinación. Si esa estrategia funciona, el país puede llegar mejor posicionado a una revisión que será técnica en su forma, pero profundamente política en sus consecuencias.

SourceEspecial

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