El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para promover la investigación de sustancias psicodélicas como el LSD, la psilocibina y la ibogaína, con el objetivo de desarrollar nuevos tratamientos para trastornos graves de salud mental.
La directiva instruye a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) a ampliar el acceso de investigadores a estas sustancias, actualmente clasificadas como ilegales, pero que podrían ser utilizadas en entornos terapéuticos bajo estricta supervisión.
Nuevas alternativas en salud mental
Durante la firma en la Casa Blanca, Trump aseguró que estas reformas buscan acelerar el desarrollo de tratamientos innovadores que podrían transformar la vida de personas con depresión severa y otros padecimientos.
El mandatario estuvo acompañado por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y el comunicador Joe Rogan, ambos promotores del uso terapéutico de psicodélicos.
Trump subrayó que estos tratamientos podrían ser especialmente relevantes para veteranos con trastorno de estrés postraumático, un sector con altas tasas de suicidio en Estados Unidos.
Regulación y acceso controlado
La orden ejecutiva contempla una mayor coordinación entre la FDA y agencias antidrogas para otorgar permisos especiales a médicos e investigadores, así como acelerar los procesos de evaluación y aprobación clínica.
Además, establece la revisión del estatus legal de estas sustancias una vez que completen ensayos clínicos avanzados, con el fin de facilitar su uso médico.
Inversión y desarrollo
El plan incluye una inversión aproximada de 50 millones de dólares, provenientes de fondos del Departamento de Salud, para apoyar a los estados que impulsen programas terapéuticos con psicodélicos.
Con esta iniciativa, Estados Unidos abre la puerta a una nueva etapa en la investigación médica, en medio de un creciente interés global por el potencial terapéutico de estas sustancias.







