La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, regresó al país en un vuelo comercial y en clase turista tras concluir su visita de trabajo en Barcelona, donde participó en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia y sostuvo reuniones con líderes europeos.
Sin utilizar avión presidencial ni servicios preferentes, la mandataria abordó el vuelo como cualquier pasajero, en una imagen que rápidamente se difundió en redes sociales y generó diversas reacciones.

Desde la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, México dejó de contar con avión presidencial como parte de una política de austeridad, lo que ha llevado a que los traslados oficiales se realicen en vuelos comerciales.
Claudia Sheinbaum ha mantenido esta práctica desde el inicio de su gobierno en octubre de 2024. Sin embargo, su aplicación durante una gira internacional —su primera visita a Europa como jefa de Estado— ha dado mayor visibilidad a esta forma de trasladarse.
Durante su estancia en España, la presidenta participó en la cumbre internacional donde propuso destinar el 10 por ciento del gasto militar mundial a programas de reforestación y planteó una declaración contra la intervención militar en Cuba.
Además, sostuvo un encuentro con el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, en el Barcelona Supercomputing Center, donde acordaron fortalecer la cooperación en ciencia e inteligencia artificial.
El regreso en clase turista se suma a los gestos de austeridad que han caracterizado a los gobiernos recientes en México, en un contexto donde las decisiones simbólicas también forman parte del mensaje político hacia la ciudadanía.






