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jueves 15 octubre, 2026
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Gobierno de Giorgia Meloni rompe récord de estabilidad política en Italia

El Ejecutivo alcanza mil 413 días consecutivos y se convierte en el más duradero de la República italiana, aunque enfrenta crecimiento económico débil y reformas pendientes

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El Gobierno de Giorgia Meloni alcanzó este 4 de septiembre un récord histórico al completar mil 413 días consecutivos en el poder. Con esta marca, el actual Ejecutivo se convierte en el más longevo desde la creación de la República italiana después de la Segunda Guerra Mundial. Supera por un día al segundo Gobierno de Silvio Berlusconi, que había mantenido hasta ahora el récord de continuidad.

El dato resulta especialmente significativo debido a la historia política de Italia. Durante décadas, el país fue conocido por gobiernos que podían caer después de pocos meses debido a disputas dentro de sus propias coaliciones. La capacidad de mantener un mismo gabinete durante casi cuatro años representa un cambio importante frente a esa tradición de inestabilidad.

Meloni llegó al poder en octubre de 2022 después de una victoria electoral de la coalición encabezada por Hermanos de Italia. También se convirtió entonces en la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra. Desde ese momento ha conseguido mantener unidos a socios políticos que mantienen diferencias importantes sobre Europa, Rusia, economía y política exterior.

La estabilidad constituye probablemente el logro político más visible del Gobierno. Los mercados financieros han mostrado durante diferentes etapas una menor preocupación por el riesgo italiano y el país ha mantenido una relación relativamente estable con las instituciones europeas. Meloni también abandonó parte del tono euroescéptico utilizado durante sus años en la oposición y adoptó una posición más pragmática desde el Gobierno.

En política exterior, Italia se ha mantenido alineada con la Unión Europea y con el apoyo a Ucrania. Esta posición sorprendió inicialmente a algunos sectores porque parte de la derecha italiana había mantenido históricamente relaciones más favorables hacia Moscú. Meloni consiguió presentar la pertenencia a la OTAN y la cooperación europea como elementos compatibles con su proyecto conservador.

La economía presenta un balance mucho más complejo. Italia ha mantenido disciplina fiscal y consiguió reducir algunos indicadores de desempleo. Sin embargo, el crecimiento continúa siendo débil y el elevado nivel de deuda pública limita la capacidad del Estado para aumentar el gasto. Los salarios reales también enfrentan dificultades después de varios años de inflación.

El Gobierno ha intentado presentar la estabilidad política como una ventaja económica. Una administración que permanece durante toda una legislatura puede ofrecer mayor previsibilidad a inversionistas y empresas. Sin embargo, sus críticos argumentan que esa estabilidad debería haber sido utilizada para aprobar reformas estructurales mucho más profundas.

Varias de las grandes reformas prometidas han avanzado menos de lo esperado. Cambios en el sistema judicial encontraron resistencia y algunas propuestas institucionales terminaron debilitadas. También permanecen debates sobre pensiones, productividad, impuestos y funcionamiento de servicios públicos. La duración del Gobierno empieza por ello a ser comparada con la cantidad de transformaciones realmente conseguidas.

La salud y la educación son dos áreas especialmente sensibles. Italia necesita atender el envejecimiento de su población mientras enfrenta dificultades para aumentar el gasto público. Al mismo tiempo, una parte de sus jóvenes continúa buscando oportunidades laborales fuera del país. Conseguir mejores salarios y aumentar productividad será fundamental para sostener el sistema social durante los próximos años.

La migración constituye otro componente central del proyecto político de Meloni. Su Gobierno endureció diferentes políticas contra las entradas irregulares y promovió acuerdos con países externos a la Unión Europea. Al mismo tiempo, Italia ha tenido que aumentar canales de inmigración laboral legal debido a la falta de trabajadores en diferentes sectores.

Esta combinación muestra una de las contradicciones de la economía italiana. El Gobierno mantiene un discurso político muy restrictivo frente a la inmigración irregular, pero las empresas necesitan trabajadores extranjeros para sectores como agricultura, construcción, turismo y cuidados. La baja natalidad vuelve cada vez más difícil cubrir esas necesidades únicamente con población italiana.

Meloni también enfrenta presión desde su propio espacio político. Nuevas figuras situadas todavía más a la derecha intentan atraer a votantes que consideran que el Gobierno moderó demasiado sus posiciones después de llegar al poder. Este fenómeno puede obligar a la primera ministra a equilibrar su imagen internacional con las expectativas de su base electoral.

Las elecciones previstas para 2027 serán la verdadera prueba. Ningún primer ministro italiano ha conseguido durante décadas convertir fácilmente la estabilidad de una legislatura en otro mandato completo. Meloni intentará utilizar el récord actual como argumento para demostrar que su coalición puede ofrecer continuidad en un sistema históricamente fragmentado.

La oposición también comienza a reorganizarse. Las fuerzas de centro e izquierda necesitan definir una estrategia capaz de competir contra una coalición que conserva una estructura electoral sólida. Las diferencias sobre liderazgo y programa continúan siendo uno de sus principales problemas.

El récord del Gobierno de Giorgia Meloni no significa automáticamente que todas sus políticas hayan sido exitosas. Demuestra principalmente que consiguió mantener una coalición durante un periodo excepcionalmente largo para los estándares italianos. A partir de ahora, el debate político se trasladará desde la duración hacia los resultados.

Italia llega así a la última etapa de esta legislatura con una situación poco habitual. Tiene un Gobierno estable, pero todavía enfrenta problemas económicos y sociales que llevan décadas sin resolverse. Meloni podrá presentarse en 2027 como la dirigente que rompió el ciclo de crisis políticas. Sus adversarios intentarán demostrar que casi cuatro años de estabilidad debieron producir cambios mucho mayores.

SourceEspecial

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