El examen presencial de la UNAM se mantendrá como modelo de ingreso mientras la Universidad Nacional Autónoma de México desarrolla condiciones suficientes para volver a utilizar una evaluación remota. La decisión fue confirmada este 4 de septiembre después de que una comisión técnica entregara su informe final sobre las irregularidades registradas durante el proceso de admisión 2026. La institución reconoció errores de planeación, coordinación y operación que hicieron necesario modificar el sistema utilizado este año.
La decisión representa un cambio importante respecto al intento de trasladar completamente la evaluación hacia internet. La modalidad remota buscaba facilitar el acceso de aspirantes ubicados lejos de Ciudad de México y reducir costos de traslado. Sin embargo, los problemas detectados demostraron que una evaluación de gran escala necesita mecanismos tecnológicos y administrativos capaces de garantizar que todos los participantes compitan bajo las mismas condiciones.
La comisión encargada de estudiar el proceso concluyó que la crisis tuvo varias causas. Entre ellas aparecen fallas en la planeación, deficiencias de coordinación, problemas operativos y limitaciones del sistema utilizado para vigilar a los aspirantes. También fueron identificados resultados atípicos y posibilidades de recibir ayuda externa durante la prueba, aunque estas anomalías no permiten afirmar automáticamente que cada estudiante con una calificación elevada realizó alguna trampa.
Uno de los aspectos más delicados fue la capacidad limitada de la supervisión remota. Una evaluación realizada desde la casa del aspirante dificulta controlar completamente el uso de otros dispositivos, materiales no autorizados o asistencia de terceras personas. La expansión de herramientas de inteligencia artificial también añade nuevas posibilidades para obtener respuestas o resolver problemas rápidamente. Esto obliga a las instituciones educativas a revisar procedimientos que hace pocos años parecían suficientemente seguros.
La Universidad también reconoció que hubo problemas administrativos antes de la aplicación. La contratación de la empresa encargada de operar la plataforma ocurrió después de que la modalidad virtual ya había sido anunciada, lo que redujo el tiempo disponible para desarrollar, verificar y probar cada parte del sistema. El informe recomienda que futuros procesos tengan una sola instancia responsable de coordinar diseño, operación, calificación y entrega de resultados.
Además se propone crear un comité técnico permanente formado por especialistas que supervise las evaluaciones y permita introducir mejoras de manera continua. La intención es evitar que las áreas responsables de contenidos, tecnología, logística y resultados funcionen como estructuras separadas. Una evaluación que determina el futuro académico de decenas de miles de jóvenes necesita que cada una de esas piezas trabaje dentro del mismo sistema de control.
Mientras ese nuevo modelo se desarrolla, los aspirantes deberán acudir físicamente a una sede. La diferencia es que el examen seguirá aprovechando tecnología digital mediante dispositivos electrónicos controlados por la propia Universidad y con la evaluación previamente cargada. Estos equipos no dependerán de que cada estudiante utilice una computadora personal desde su domicilio.
La UNAM pretende habilitar diferentes sedes dentro del territorio nacional y analizar opciones en el extranjero. Esto resulta importante porque uno de los beneficios originales de la evaluación remota era evitar que los estudiantes tuvieran que viajar largas distancias. Mantener múltiples centros presenciales puede recuperar parte de esa accesibilidad sin asumir los riesgos de supervisar completamente una prueba desde miles de hogares diferentes.
El proceso de 2026 tuvo consecuencias importantes para los aspirantes. La Universidad tuvo que organizar un examen de control presencial después de cuestionamientos sobre los resultados de la primera evaluación. Miles de jóvenes fueron llamados nuevamente para demostrar sus conocimientos en condiciones controladas y el calendario de ingreso sufrió modificaciones importantes.
Finalmente, la UNAM informó que recibirá a 49 mil 74 estudiantes de primer ingreso durante el ciclo 2026 y 2027. De ese total, 28 mil 151 ingresan mediante pase reglamentado y 20 mil 923 mediante concurso de selección. También se abrieron más de dos mil espacios adicionales en diferentes licenciaturas para aspirantes que realizaron el examen de control y no obtuvieron inicialmente la carrera solicitada.
La institución señaló además que las investigaciones relacionadas con posibles responsabilidades continuarán. El objetivo no es solamente corregir el próximo examen, sino determinar qué decisiones permitieron que el proceso anterior llegara a una situación en la que la confianza sobre los resultados quedó seriamente cuestionada. La transparencia será esencial porque el sistema de admisión debe generar confianza tanto entre quienes obtienen un lugar como entre quienes quedan fuera.
El examen presencial de la UNAM representa por ahora una solución de seguridad y no necesariamente un abandono permanente de las evaluaciones digitales. La propia institución reconoce que la tecnología puede seguir ofreciendo ventajas, pero considera que primero necesita un modelo suficientemente robusto. El desafío será demostrar que puede combinar innovación con controles capaces de proteger la igualdad entre aspirantes.
La experiencia también abre un debate más amplio para la educación mexicana. La inteligencia artificial y las nuevas herramientas digitales pueden mejorar enormemente el aprendizaje, pero al mismo tiempo cambian la manera en que las escuelas deben evaluar conocimientos. Las instituciones tendrán que diseñar pruebas donde utilizar tecnología no destruya la capacidad de comprobar qué sabe realmente cada estudiante.
La crisis de admisión de 2026 deja así una lección que probablemente llegará a otras universidades. Digitalizar un procedimiento no consiste únicamente en trasladarlo de una hoja de papel a una computadora. Requiere repensar seguridad, identidad, supervisión, accesibilidad y equidad. La UNAM ha decidido que, mientras esas condiciones no estén garantizadas, la presencialidad será nuevamente la base de su proceso de ingreso.






