México mantiene un operativo con alrededor de 800 elementos militares para vigilar el uso de drones en la frontera norte, particularmente en la zona de la Mesa de Otay, en Baja California, informó el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo.
Durante la conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum, el funcionario señaló que hasta el momento no se han registrado resultados del operativo del lado mexicano y tampoco se ha detectado un incremento en el uso de drones en la zona fronteriza.
Trevilla explicó que, de acuerdo con información proporcionada por autoridades estadounidenses, estos dispositivos son utilizados principalmente por personas dedicadas al tráfico ilegal de migrantes, conocidas como “polleros” o “coyotes”.
Operativo Águila Alta
La estrategia denominada Águila Alta contempla vigilancia en una zona de aproximadamente cinco kilómetros alrededor de la Mesa de Otay, además de una profundidad de 500 metros a cada lado de la frontera.
El despliegue incluye recorridos terrestres y equipos antidrones semifijos y móviles, con capacidad para inhibir estos dispositivos en un radio de hasta tres kilómetros.
México utiliza entre dos y tres equipos para cubrir la zona que le corresponde, mientras que autoridades estadounidenses realizan una operación similar en su territorio.
Drones son utilizados para vigilar a autoridades
La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que los drones detectados en esta región no están equipados con armas de fuego.
Explicó que se trata principalmente de dispositivos comerciales utilizados para obtener fotografías y videos, con los que grupos dedicados al tráfico de migrantes pueden observar la ubicación de patrullas y autoridades antes de intentar realizar cruces ilegales.
El secretario de la Defensa añadió que el uso de drones también representa un problema en entidades como Michoacán y Sinaloa, aunque señaló que en esos estados los grupos del crimen organizado utilizan estos dispositivos de una manera diferente.
El Gobierno de México mantiene así la vigilancia en la frontera norte mediante el despliegue militar y sistemas especializados para detectar e inhibir el uso irregular de drones.







