China se prepara para utilizar el Foro de Xiangshan 2026 como uno de sus principales escenarios de diplomacia militar en un momento marcado por fuertes tensiones de seguridad en Asia. El encuentro comienza el 15 de septiembre en Beijing y reunirá a militares, diplomáticos, funcionarios y especialistas procedentes de numerosos países.
El evento llega mientras continúan las disputas alrededor de Taiwán, las reclamaciones territoriales en el mar de China Meridional y la competencia estratégica entre China y Estados Unidos. Estas tensiones convierten las discusiones del foro en algo más que un ejercicio académico y ofrecen una oportunidad para observar las prioridades de seguridad de Beijing.
El ministro de Defensa Dong Jun tendrá un papel central durante las reuniones. Se espera que presente la posición china a favor de una arquitectura internacional más multipolar y de una mayor cooperación en materia de seguridad, mientras defiende las posiciones de Beijing frente a sus principales rivales regionales.
El Foro de Xiangshan 2026 tendrá como eje la búsqueda de consensos sobre estabilidad y gobernanza de seguridad. El programa incluye cuatro sesiones plenarias sobre orden internacional, conflictos regionales, seguridad de Asia Pacífico y el papel de los países en desarrollo.
También se realizarán ocho encuentros paralelos dedicados a relaciones entre grandes potencias, seguridad de rutas marítimas, tecnologías militares emergentes y gobernanza del espacio. Estos temas muestran cómo el concepto de seguridad internacional se está ampliando mucho más allá de las fuerzas militares tradicionales.
Estados Unidos estará presente mediante una delegación encabezada por Cynthia Carras, funcionaria del Pentágono. Su participación resulta especialmente importante porque las relaciones militares entre Washington y Beijing han atravesado diferentes etapas de tensión y recuperación durante los últimos años.
La presencia estadounidense crea un espacio para mantener canales de comunicación incluso cuando existen profundas diferencias. En relaciones entre potencias nucleares, mantener contacto militar puede ayudar a reducir errores de cálculo, especialmente cuando barcos y aeronaves de ambos países operan en áreas cercanas.
Taiwán será inevitablemente uno de los temas presentes en el ambiente del foro. China considera la isla parte de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr la reunificación. Estados Unidos mantiene vínculos estrechos con Taipéi y continúa siendo su principal proveedor de armamento, aunque Washington conserva una política deliberadamente compleja sobre cómo respondería ante un conflicto.
El mar de China Meridional representa otra fuente de tensiones. Beijing mantiene disputas territoriales con varios países y su creciente presencia marítima genera preocupación entre algunos vecinos. Precisamente por ello, delegaciones de países como Vietnam y Malasia tendrán una participación relevante en las conversaciones de Beijing.
El foro también ocurre antes de un próximo encuentro entre Xi Jinping y Donald Trump. Esa proximidad puede reducir la intensidad de algunos mensajes dirigidos contra Estados Unidos, ya que ambas potencias tienen incentivos para evitar una nueva escalada antes de sus conversaciones de alto nivel.
Al mismo tiempo, China busca presentar el encuentro como una alternativa de diálogo internacional en materia de defensa. El foro ha evolucionado desde un intercambio principalmente académico hasta convertirse en una plataforma que combina funcionarios, militares y especialistas de numerosos países.
El Foro de Xiangshan 2026 servirá por ello como una muestra de la creciente competencia por definir las reglas de seguridad de Asia. China busca demostrar capacidad de liderazgo internacional, mientras Estados Unidos y sus aliados observan cómo esa visión se relaciona con las acciones de Beijing en Taiwán y las disputas marítimas. El verdadero impacto del encuentro dependerá de si el diálogo consigue reducir riesgos o simplemente confirma las profundas diferencias estratégicas existentes.






