Estados Unidos completa la retirada de Irak este 30 de septiembre y pone fin a una presencia militar que comenzó con la invasión de 2003. Las últimas fuerzas abandonaron principalmente una base aérea situada en Erbil, dentro de la región autónoma del Kurdistán iraquí.
La salida marca uno de los cambios más importantes en la presencia estadounidense en Oriente Medio durante los últimos años. Después de más de dos décadas de guerras, insurgencias y operaciones contra organizaciones extremistas, las fuerzas iraquíes asumirán ahora una mayor responsabilidad sobre la seguridad nacional.
El acuerdo para completar la retirada había sido alcanzado en 2024. Su aplicación final corresponde a la actual administración estadounidense y se produce en un escenario regional caracterizado por fuertes tensiones con Irán.
La retirada también significa el cierre formal de la Operación Resolución Inherente, creada en 2014 para combatir al Estado Islámico. Estados Unidos aseguró que continuará ofreciendo formación especializada e inteligencia a las fuerzas iraquíes pese a terminar su misión militar directa.
Estados Unidos completa la retirada de Irak 23 años después de que una coalición liderada por Washington derrocara a Sadam Husein. Aquella intervención cambió profundamente el equilibrio político y religioso del país.
La caída del antiguo régimen fue seguida por años de insurgencia, ataques terroristas y violencia entre comunidades. Las instituciones iraquíes tuvieron enormes dificultades para mantener seguridad en diferentes zonas.
Las tropas estadounidenses se retiraron inicialmente a finales de 2011. Sin embargo, regresaron menos de tres años después cuando el Estado Islámico ocupó amplias zonas de Irak y Siria.
En su momento de mayor expansión, el grupo extremista llegó a controlar aproximadamente un tercio del territorio iraquí. Millones de personas quedaron bajo un régimen caracterizado por ejecuciones, persecución de minorías y violencia sistemática.
La intervención internacional permitió apoyar al ejército iraquí mientras recuperaba progresivamente ciudades y territorios. El califato territorial del Estado Islámico terminó siendo derrotado, aunque pequeñas células continuaron activas.
Estados Unidos completa la retirada de Irak mientras una de las principales preguntas es si las fuerzas iraquíes pueden impedir una reorganización del grupo extremista sin presencia militar extranjera permanente.
Los servicios de inteligencia, vigilancia aérea y reconocimiento proporcionados por Estados Unidos desempeñaron un papel importante durante años. Bagdad deberá sustituir parte de estas capacidades o mantener nuevos mecanismos de cooperación.
El segundo gran desafío está relacionado con las milicias chiíes respaldadas por Irán. Diferentes grupos armados poseen una influencia política y militar considerable dentro de Irak.
Teherán y sus aliados han presentado la retirada como una victoria estratégica. Durante años, uno de sus principales objetivos ha sido reducir la presencia militar estadounidense en Oriente Medio.
La ausencia de tropas estadounidenses podría permitir que determinados grupos aumenten su influencia sobre instituciones iraquíes. Sin embargo, Bagdad mantiene relaciones tanto con Washington como con Teherán y busca evitar una dependencia completa de cualquiera de los dos.
Dentro de Irak, la retirada ha sido celebrada por diferentes sectores de la población. Convoyes de fuerzas de seguridad recorrieron Bagdad y Najaf para marcar el final de la misión extranjera.
Para muchos iraquíes, la presencia militar estadounidense estuvo asociada con décadas de conflicto y pérdida de soberanía. Otros habitantes consideran que la retirada genera incertidumbre porque todavía existen amenazas internas.
Más de 4 mil 500 soldados estadounidenses murieron en Irak durante las diferentes etapas del conflicto. Las estimaciones sobre víctimas civiles iraquíes superan ampliamente las 200 mil personas.
El costo económico de la guerra también fue enorme y sus consecuencias continúan presentes en infraestructura, desplazamientos y divisiones políticas. Irak todavía enfrenta dificultades para reconstruir instituciones suficientemente fuertes y transparentes.
Estados Unidos completa la retirada de Irak pero conserva influencia económica y diplomática sobre el país. Washington continúa siendo un socio importante para el Gobierno iraquí y mantiene diferentes mecanismos de cooperación en seguridad.
La estabilidad del Kurdistán también será un elemento importante. Las últimas tropas se encontraban principalmente en Erbil, una zona que durante años funcionó como punto estratégico para operaciones contra el Estado Islámico.
La retirada puede modificar también el equilibrio regional en un momento de fuertes tensiones entre Estados Unidos e Irán. Irak se encuentra geográficamente entre ambos actores y durante años ha intentado evitar convertirse nuevamente en escenario directo de su confrontación.
El Gobierno iraquí tendrá ahora la responsabilidad de demostrar que sus fuerzas pueden proteger fronteras, ciudades e infraestructura sin depender de una presencia militar internacional permanente.
Estados Unidos completa la retirada de Irak y cierra un capítulo iniciado en 2003. El verdadero resultado de esta decisión se conocerá durante los próximos años, cuando pueda evaluarse si Irak mantiene estabilidad o si el vacío dejado por las fuerzas extranjeras permite que antiguos grupos armados recuperen influencia.






