México prohibirá exportar aguacate de huertas deforestadas mediante un nuevo mecanismo de certificación ambiental que buscará comprobar el origen de la producción antes de permitir su salida hacia mercados internacionales. La medida tendrá especial importancia en Michoacán y Jalisco, los dos estados que concentran la mayor parte de la producción nacional.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales confirmó que ya cuenta con las facultades legales necesarias para emitir los certificados. Esto permitirá impedir directamente la exportación cuando se determine que el fruto proviene de terrenos que fueron deforestados para establecer nuevas huertas.
La estrategia forma parte del mecanismo conocido como Aguacate Cero Deforestación. Su objetivo es separar la producción legal y sustentable de aquella relacionada con cambios irregulares de uso de suelo y pérdida de zonas forestales.
La medida representa un cambio importante porque la industria del aguacate es una de las actividades agrícolas de exportación más importantes de México. El país ocupa actualmente una posición dominante dentro del mercado internacional y Estados Unidos continúa siendo su principal comprador.
El crecimiento de la demanda internacional también ha generado presión sobre los territorios donde se produce el fruto. En algunas regiones, nuevas huertas han sustituido bosques y zonas con vegetación natural para aprovechar el alto valor comercial del aguacate.
Las autoridades estiman que alrededor de 20 mil hectáreas fueron deforestadas entre 2018 y 2024 para establecer plantaciones de aguacate. En algunos casos también se han identificado incendios provocados para modificar posteriormente el uso de los terrenos.
México prohibirá exportar aguacate de huertas deforestadas utilizando información ambiental y registros históricos para identificar los terrenos afectados. La revisión abarcará principalmente cambios detectados entre 2019 y 2025.
El mecanismo también contempla acciones de restauración y compensación ambiental. Esto significa que la estrategia no pretende únicamente detener exportaciones, sino recuperar parte de los ecosistemas afectados por la expansión irregular de las plantaciones.
Michoacán y Jalisco tienen un papel central debido al tamaño de su producción. En 2024 ambos estados generaron aproximadamente 85% del aguacate producido en México, lo que demuestra la concentración geográfica de esta actividad económica.
La importancia comercial del sector también ha crecido rápidamente. Entre enero y abril de 2026, México envió alrededor de 501 mil 824 toneladas de aguacate hacia Estados Unidos, una cantidad 35% superior a la registrada durante el mismo periodo de 2025.
Durante 2025, las ventas de aguacate mexicano al mercado estadounidense alcanzaron aproximadamente 3 mil 653 millones de dólares. El producto representó 8.1% de todas las exportaciones agroalimentarias mexicanas dirigidas hacia Estados Unidos.
Estas cifras explican por qué cualquier modificación en las reglas de exportación puede tener consecuencias económicas importantes. Miles de agricultores, empacadores, transportistas y empresas dependen directa o indirectamente de la cadena productiva del aguacate.
Sin embargo, mantener el acceso a mercados internacionales también exige cumplir cada vez más requisitos ambientales. Consumidores, supermercados y gobiernos están aumentando las exigencias para comprobar que los productos agrícolas no estén relacionados con destrucción de bosques.
México comenzó a avanzar en esta dirección desde octubre de 2025, cuando se estableció que el aguacate destinado a exportación debería proceder de huertos libres de deforestación reciente. La nueva capacidad de certificación busca fortalecer esa política y darle mayores herramientas de aplicación.
En abril de 2026 también se estableció una colaboración entre autoridades ambientales y representantes de productores y empacadores. El objetivo fue desarrollar mecanismos que permitan garantizar una producción destinada a exportación sin pérdida adicional de zonas forestales.
Las autoridades de Michoacán ya habían identificado alrededor de 2 mil 900 huertas de Michoacán y Jalisco relacionadas con deforestación reciente. Su producción fue bloqueada para evitar que llegara al mercado estadounidense mientras se revisaba su situación.
La aplicación efectiva del certificado será fundamental para evitar que productos provenientes de huertas irregulares se mezclen posteriormente con producción autorizada. Para conseguirlo será necesario mantener sistemas confiables de trazabilidad desde el terreno hasta los centros de empaque.
Esto puede aumentar algunos costos administrativos para productores y exportadores, pero también puede fortalecer la reputación internacional del aguacate mexicano. Los compradores tendrán mayores garantías de que el producto cumple requisitos ambientales antes de llegar al mercado.
México prohibirá exportar aguacate de huertas deforestadas en un momento en el que el país busca mantener su liderazgo mundial sin aumentar el daño ambiental asociado con el crecimiento de la industria.
El verdadero resultado dependerá de la vigilancia sobre las huertas, de la transparencia de las certificaciones y de la capacidad para sancionar a quienes intenten introducir producción irregular dentro de cadenas legales.
Si el programa funciona correctamente, México podría conservar una industria agrícola de miles de millones de dólares mientras reduce una de las principales críticas ambientales relacionadas con la expansión del cultivo de aguacate.







